El acero inoxidable es el material más comúnmente utilizado en las piscinas.

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Si observa una piscina pública o al aire libre, verá enseguida que el acero inoxidable está por todas partes: barandillas, escaleras, revestimientos y duchas son algunos ejemplos del uso de este fino material que se utiliza porque es fácil de limpiar y tiene una buena resistencia a la corrosión.

¿Por qué es precisamente en las piscinas donde se utiliza el acero inoxidable?

Esto se debe a las características del material. Muchos elementos de construcción están en contacto permanente con el agua y, por tanto, deben estar protegidos contra la corrosión.

La responsable de esta protección es la llamada capa pasiva de óxido de cromo, que se forma de forma natural por el contacto entre el cromo y el oxígeno del aire en la superficie del material. Si se producen daños en la superficie, la capa pasiva se repara automáticamente.

Otra razón para el uso del acero inoxidable en las piscinas es como bien lo comentamos al inicio la facilidad de limpieza de las superficies.

Un material conveniente

las construcciones de acero inoxidable son muy fáciles de mantener. En las piscinas exteriores, debido a que este material es especialmente adecuado porque no se congela.

Aunque este material es muy adecuados para la zona de las piscinas expuesta a la corrosión por humedad, se recomienda tener en cuenta el contenido de cloruro del agua. Como este suele ser elevado, deberían utilizarse materiales austeníticos con aleación de molibdeno, como el 1.4404. Sin embargo, estos valores son solo aproximados, ya que también hay que tener en cuenta las condiciones ambientales como por ejemplo, las temperaturas. Actualmente, el acero 1.4404 se utiliza como estándar para los revestimientos de piscinas.

En el caso especial de las piscinas termales, de agua de mar o salada, hay que tener en cuenta una mayor concentración de sal y temperaturas más elevadas. Por tanto, en estos casos también deben utilizarse aceros inoxidables de alta aleación.

Corrosión atmosférica en la piscina

En las piscinas públicas hay que tener en cuenta que existe un alto potencial de corrosión en el ambiente debido a la acumulación de cloruros por evaporación y sequedad, lo que podría causar daños por agrietamiento por corrosión bajo tensión. Por lo tanto, solo los aceros inoxidables de los grados 1.4565, 1.4529 y 1.4547 pueden utilizarse para las piezas de rodamiento que no se limpian o no pueden limpiarse con frecuencia.

Estos materiales tienen un contenido de níquel superior al 20 %, lo que les confiere una resistencia a la corrosión muy elevada. En principio, la clase de resistencia a la corrosión en las piezas del rodamiento debe determinarse de acuerdo con la aprobación técnica general. Además, debe elaborarse un plan de inspección y limpieza regular. Y por último, el plan de limpieza debe minimizar la acumulación de cloruros en la superficie de los componentes.

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