Dureza cálcica del agua: ¿qué es? + tips para mantenerla en el nivel adecuado

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Es muy común oír hablar de los niveles químicos que debe tener el agua de nuestra piscina para considerarse limpia y saludable, hoy trataremos profundidad uno de los más importantes: la dureza cálcica.

Conociendo los términos

Comencemos por conocer de qué se trata; la dureza cálcica está definida como la cantidad total de sales de calcio y magnesio que están presentes en el agua, a esto precisamente es a lo que se suelen referir los términos “agua blanda o dura” así como también la “dureza total del agua”.

Al igual que otros parámetros como el pH y la alcalinidad, el agua de una piscina debe tener un nivel de dureza cálcica adecuado y este se recomienda que esté entre los 200 ppm y los 400 ppm. La medición de la dureza del agua se puede hacer fácilmente usando alguno de los kits de reactivos disponibles en el mercado.

¿Qué pasa si el agua de mi piscina es “blanda”?

Sabiendo de antemano cuál es el rango permitido de sales de calcio y magnesio en el agua, se considera un agua blanda a aquella con un nivel de dureza cálcica menor a los 200 ppm.

Además de esto, es importante saber que en cuanto a la dureza, el agua siempre tratará de alcanzar el equilibrio por su cuenta, por lo que antes de analizar el agua dentro de la piscina, se debe testear el agua de llenado. En este sentido, si el agua es blanda, va a buscar el calcio faltante en donde lo pueda encontrar y la fuente más cercana es el yeso de la superficie de la piscina o las partes metálicas como escaleras, tubos o barandas, causando graves problemas de corrosión y deterioro.

Para subir el nivel de dureza del agua y evitar daños a largo plazo, se recomienda el uso de una sustancia que incremente la dureza cálcica (generalmente se usa cloruro de calcio)

Agua “dura”… ¿cuáles son las consecuencias?

Como ya te has de imaginar; un agua dura es aquella que contiene un nivel de sales de calcio y magnesio mayor al sugerido de 400 ppm. Como resultado de este exceso, las sales sobrantes se separarán del agua, adhiriéndose a las superficies de la piscina y creando lo que se conoce como sarro o incrustación calcárea.

Este problema puede generar más inconvenientes: agua turbia, superficies rugosas, acumulación en tuberías e incluso irritación en los ojos de los bañistas. Si buscas bajar la dureza del agua, lo que debes hacer es adicionar un agente quelante.

La calidad del agua es vital para el mantenimiento de las piscinas y para la salud de quienes la disfrutan. Si tu piscina presenta alguno de los “síntomas” que mencionamos anteriormente, no dudes en consultar con nuestro equipo de expertos que estarán encantados de atenderte y dejar tu piscina en excelentes condiciones.

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